LIGA 2005 - 9ª JORNADA: ExA 2 - Padrón 4

El viernes 1 de abril, en torno a las 5 de la tarde, el
teléfono nos escupió el peor resultado que podía sufrir el club, mucho peor que
cualquier derrota ajedrecística: el Presidente de la Asociación, Luis Miguel
Morás, cedía finalmente en su combate contra la enfermedad.
La noticia de su fallecimiento convulsionó al club y nos hizo aplazar la ronda hasta el domingo, para lo cual contamos con la colaboración absoluta del Club Ajedrez Padrón, cuyo señorío y deportividad, en unos momentos tan intensos para nosotros, no se olvidarán fácilmente, como tampoco las facilidades ofrecidas por el club Su A Agra, de Baio, y el club Cherinkas, de Vimianzo, a nuestros otros equipos. Les agradecemos de corazón su comportamiento y condolencias.
Marcado por las emociones de las horas anteriores, el match se jugó finalmente en Padrón, ya que varios de sus jugadores tenían dificultades para desplazarse en domingo. A pesar de ello, no pudimos compensar totalmente las molestias, pues nos consta que jugadores de Padrón realizaron un esfuerzo suplementario para poder acudir al encuentro. Vaya por ellos este reconocimiento público.
En cuanto a lo ajedrecístico, sumamos dos puntitos que pueden ser muy valiosos a final de Liga. Queda la duda de si debimos sacar más, o menos, o qué, pero la alta carga emocional de las partidas hace que las consideraciones deportivas queden un poco diluidas dentro de los deseos de brindarle a Luis lo mejor de nosotros, que fueron los que dominaron toda la tarde.
Antonio Magno volvió a hacer magia, y ya hemos
perdido la cuenta de las veces que ha sucedido esta temporada. En la apertura
quedó incómodo y el medio juego fue como suelen ser los medios juegos cuando
enfrente se sienta Marcial García Carbó y has perdido la iniciativa, un
viacrucis al que nuestro primer tablero sobrevivió como pudo y, al filo del
apuro de tiempo, logró sacar el conejo de la chistera para conseguir unas
espectaculares tablas por jaque continuo, que supieron a gloria y permitieron al
Magno levantarse del análisis con la sonrisa de 'lo he
vuelto a hacer' que comenzamos a conocer bien.
Tomás tenía un 'encargo' de mucho cuidado, frenar con
negras a Diego Espiñeira, y en mi opinión jugó la mejor partida del año,
con una valentía enorme en todo momento y asumiendo un grado de riesgo poco
habitual en él, hasta tal punto que no combinó menos que Diego, y se mantuvo muy
vivo en todo momento en una partida complejísima con enroques en flancos
opuestos. Tras pasar un mal rato en los inicios del apuro, buscó con mucha
habilidad el paso a un final ventajoso, que terminó siendo T+2P (a+b) contra T +
P (a) de Diego. La posición no parecía ganarse y no se ganó; sin embargo,
salimos invictos de los tableros a priori más complicados.
Mi partida fue la primera en terminar, y fue realmente
peculiar desde un punto de vista psicológico: ni Jacobo Paredes ni
yo nos complicamos demasiado la vida en la Siciliana Cerrada
que planteé, y al salir de la apertura llegamos a un momento donde yo veía
posición sana para mí pero ninguna debilidad para el negro, y el negro veía
posición sana para mí y ningún plan satisfactorio para sí mismo. Sea como sea,
el asunto es que la cosa pasó de sana a sanísima, y, cuando las negras
intentaron liberarse, conseguí encontrar una secuencia que me permitió ganar un
peón a la vez que simplificar enormemente. El final resultante ofrecía pocas
chances de tablas, y finalmente la balanza se inclinó de nuestro lado.
La partida de Fran fue una pequeña tragedia:
tras gozar de casi media hora de ventaja -debida a la nobleza de Manuel Abuín,
que no consintió en repartir el tiempo que marcaba su reloj al llegar a la sala
de juego -, vio como esta se esfumaba buscando cómo enfrentar la variante
de apertura elegida por el blanco. Tras sufrir durante la mayor parte del juego,
y una vez llegado a un final inferior pero que parecía muy aguantable, el apuro,
la tensión y el mal fario que parece que persigue a nuestro compañero
ferrolano hicieron que cometiese un par de decisivas imprecisiones que al final
le costaron el punto. Un castigo excesivo para la entrega y pelea del de ExA,
incrementado por haber sido la última partida en terminar, cuando parece
que el medio punto pesa más, aunque valga exactamente igual que cualquier otro.
Sin embargo, seguimos creyendo en las habilidades proféticas de nuestro
particular 'Monseñor', quien sigue jurando que Fran va
a darnos el punto que selle la permanencia del equipo...
La gran pena del día estuvo en la partida de los Manueles:
Manoel Rodríguez-Manolo Arias, que tras pasar por una fase de
auténtica locura, sacrificio de dos peones de nuestro Manolo incluido,
llegó enseguida a un final que semejaba mínima ventaja ExA. Ante la casi
imposibilidad de forzar, llegó la hora de decidir entre proponer tablas o marear
la perdiz (con el riesgo consiguiente de picotazo en el ojo). En el día en
que con nosotros viajaba un recuerdo al que dedicarle los mejores esfuerzos,
Manolo quiso ganar a toda costa como homenaje: sin embargo, las
propias ansias de victoria se volvieron en contra de nuestro jugador: una
maniobra errónea le hizo perder material que a la postre resultó decisivo.
Y, en el sexto tablero, Javi Varasa
enfrentaba con negras a Pablo Espiñeira. Una apertura extraña por ambos bandos
llevó a una posición original donde la posición negra no parecía inferior
mientras dispusiera de oportunidades de contrajuego. Poco a poco, sin embargo,
estas se fueron esfumando, hasta alcanzar una situación en la que el blanco
podía preparar sin demasiados problemas el ataque sostenido que finalmente
le dio el punto para cerrar el 2-4 definitivo.
Todo esto, unido a los resultados acontecidos durante el fin de semana, nos colocan en una situación de doble filo: tenemos un punto de margen sobre el descenso, más lo que puntuemos el domingo 10 en Lugo en el match aplazado por el temporal, pero sólo 24 horas antes habremos de enfrentarnos ni más ni menos que al casi campeón Marcote, que aparte de su enorme calidad querrá celebrar el título a lo grande. Lo que está bastante claro es que la última jornada contra Kárpov será decisiva, pero... ¿qué resultado necesitaremos? A falta de sólo tres rondas, dependemos de nosotros mismos, con lo que podemos decir que el objetivo marcado a principio de temporada ya ha sido cumplido. Ahora, a hacer historia logrando la permanencia y jugar dos temporadas seguidas, por primera vez, en la máxima categoría del ajedrez gallego por equipos. Al menos, nos dejaremos la piel hasta el final. Va por Luis.