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25 de agosto de 2019
CECLUB GRUPO I -- Lugo, 20 a 24.06.2007 : A velocidad de crucero
De La Fuente Mayán, Alfredo
( 23-06-2007, 13:23 )

En un torneo de ajedrez existen habitualmente, por definición, dos rondas especialmente peliagudas para el otro lado: la primera, sobre todo en las horas anteriores al comienzo, y la última, esta más o menos escorada hacia la penúltima según las circunstancias (en la penúltima se suele decidir gran parte del torneo, y la última es más apurada a nivel organizativo). De estos momentos de crisis, uno ya lo hemos superado, aunque, como no podía ser menos, sufrimos todo el rigor de una de las Leyes de Murphy del arbitraje, con las que el lector de las Crónicas del otro lado debe irse familiarizando: ‘Todo lo que pueda ir mal justo antes de empezar, irá mal… y en cada torneo será por una causa distinta’.

             Esta vez, el enemigo a batir fue una impresora que no sólo se nos declaró en huelga, sino que terminó ‘enrocada’ en plan numantino ante todos nuestros intentos de obligarla a trabajar. Por supuesto, en el momento que la dejamos por imposible, arrancó ella solita tan pimpante…

 

            Una vez resueltos los grandes detalles, fue tiempo de atender a los pequeños, que no se cargarán un torneo pero sí pueden deslucirlo bastante. Así, tocó preparar los tablones de anuncios, carteles identificativos de los jugadores, sutiles indicadores tipo ‘No fumar’, ‘Servicios’, ‘Sala de análisis’, ‘Usted juega à aquí’, ‘Pobre del que no apague el móvil’, y estas cosillas… Hasta bilingües nos hemos puesto en alguno de ellos, ya que por las caras que se ven al dar algún aviso, estoy convencido de que hay menos jugadores que entiendan el castellano que los que sí lo dominan. Y luego dicen que los delegados no hacen nada en estos torneos… pues, al menos, sí que ejercen como traductores.

 

Otra función de los árbitros y delegados, esas criaturas de la oscuridad que conformamos el otro lado, es la de darnos las alineaciones diarias unos a otros para después devolvérnoslas… Mejor lo explico: cada día, los equipos han de entregar antes de una hora fijada sus alineaciones de esa tarde; una vez entregadas, nosotros las introducimos en el software correspondiente (por cierto, invito a todo curiosón con tiempo y a todo árbitro presente o futuro a que se pelee con el potentísimo programa de gestión Swiss Manager, con demo accesible en www.swiss-manager.at . De nada), y una vez introducidas se envían a las webs oficiales para que se publiquen, las ponemos bonitas y se las devolvemos a los delegados recién lavadas y planchadas para que… bueno, para lo que sea que hagan con ellas.

 

Y arbitralmente así va la cosa, ya con el torneo a velocidad de crucero e instalados en algo similar a una rutina: recoger la planilla de Morozevich o Adams, poner el resultado en el tablero de Ponomariov –otro día os cuento cómo se hace-, enviar a Granda o Akopian a la sala de análisis o actualizar los resultados ante Kasimdzhanov o Illescas son tareas cotidianas en este espectacular torneo, que entra desde ya en sus rondas decisivas. De los seis equipos participantes, dos clasificarán a la gran final a cuatro, otros dos permanecerán el año que viene en División de Honor y los dos últimos probarán el amargo sabor del descenso a Primera. Como esta no es una crónica al uso, no hablaremos de resultados ni clasificaciones; para eso están las webs informativas, por ejemplo: www.feda.org (Federación Española), www.tabladeflandes.com (información ajedrecística a tutiplén) o www.circulodelasartes.org (pues eso). ¡Hasta pronto!



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